Uno de cada 700 niños españoles tiene una deformación dentofacial
Según las conclusiones expuestas en la Reunión de la Asociación de Anomalías y Malformaciones Dentofaciales (AAMADE), celebrada en la Universidad Europea de Madrid, en España, uno de cada 700 niños nace con algún tipo de malformación dentofacial.
Este es un problema que, en un tercio de los casos es de orígen genético y que en la totalidad de los pacientes requiere de intervención quirúrgica.
El doctor Jesús Fernández Sánchez, presidente de AAMADE y catedrático del Departamento de Odontología de la Universidad Europea de Madrid, es tajante al respecto: “además de alteraciones morfológicas y funcionales, las malformaciones dentofaciales generan problemas de fonación, alimentación, audición y relación, con implicaciones psicológicas profundas tanto para el afectado como para sus familiares.
De hecho, constituyen una experiencia dramática para los padres desde el momento del nacimiento del bebé, la cual se acrecienta con los diferentes problemas que aparecen en el niño y que se agravan en el período escolar, debilitando su autoestima y alterando sus relaciones sociales”.
Implicación multidisciplinar
Uno de los principales requisitos para el correcto tratamiento de las patologías asociadas es el acercamiento y la actuación coordinada de los distintos profesionales implicados en su diagnóstico y tratamiento. Este tratamiento se realiza a través de un equipo multidisciplinar que incluye un amplio abanico de profesionales: enfermería, psicología, pediatría, cirugía plástica y fonoaudiología, además de todas las especialidades odontológicas. Sólo así se logra crear las condiciones necesarias para la rehabilitación del afectado, procurando un óptimo seguimiento.
Tipos de malformaciones dentofaciales
- Defecto mandibular: en este caso el desarrollo de la mandíbula es anormalmente pequeño, produciéndose así una ausencia de proyección del mentón y una mandíbula pequeña.
- Exceso mandibular: la mandíbula crece de forma excesiva proyectándose hacia delante.
- Defecto maxilar: su orígen es el crecimiento defectuoso del maxilar superior.
- Exceso maxilar: se corresponde con un crecimiento excesivo del maxilar superior; la cara tiene forma alargada con una excesiva aparición de las encías al sonreír.
- Mordida abierta: en este caso los dientes no contactan adecuadamente; no existe contacto entre los dientes.
- Protusión bimaxilar: el aspecto facial muestra una cara con los labios muy proyectados hacia delante debido al empuje de los dientes. La oclusión suele ser correcta en cuanto a la articulación. Sin embargo, los dientes anteriores están excesivamente adelantados con respecto a su posición ideal en el hueso.
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