Manual para progenitores no ñoños 1
¿Con un pan bajo el brazo?
Tener un hijo, por pequeño que sea, sale caro. Con todos mis respetos hacia el refranero español y el saber popular que lo avala, lo de que los bebés llegan con un pan bajo el brazo es discutible.
Si acaso aclarar que se trata de una metáfora donde el pan representa satisfacciones y alegrías más allá de lo concebible, pero no precisamente solvencia económica: toallitas, pañales, chupetes, baberos, bodies, biberones, esterilizadores, tetinas, maxicosis, carricoches, sillitas, cremitas, vitaminas, colgantes, muñequitos, sacamocos, cereales y otras leches, cunas, arrullos, intercomunicadores, etc., etc. etc.
Visto así da miedo, pero la parte buena es que estos gastos vienen acompañados de otros ahorros, que aunque no los compensan del todo, los hacen más llevaderos: ahorras en cine, en cubatas, en cenas fuera, en viajes, en excursiones, en conciertos, etc. y todos los gastos que conllevan.
El consejo para los papás y mamás no ñoños es que intentéis racionalizar los primeros, y que los segundos se vean lo menos alterados posible, sobre todo lo que tenga que ver con viajar y hacer excursiones. Porque a fin de cuentas, ¿realmente es necesario un intercomunicador con cámara de infrarrojos, en un piso de 60 m2? Si llora te enterarás. Seguro.
Temas: Ayudas económicas, Preparar la llegada del bebé, Ser padres

