Semana internacional sin tv, una opción para los niños
La semana internacional sin televisión es una propuesta de origen norteamericano y a la que muchas organizaciones del mundo han decidido apoyar del 21 al 27 de abril.
La idea nació en 1995 con la pretensión de hacer ver los aspectos negativos de la televisión respecto al consumismo y a la educación. En España la propuesta la apoya Ecologistas en acción, quienes argumentan que además de los perjuicios ambientales, la televisión debilita o destruye las interacciones familiares y sociales.
¿Qué harían los niños sin televisión? Es una pregunta interesante que pueden hacerse los padres, teniendo en cuenta que las asociaciones de usuarios confirman que los niños y adultos españoles dedican de 3 a 5 horas diarias a ver televisión, sin contar con el tiempo que dedican al ordenador, las consolas y los móviles.
Según los psicólogos y educadores, el exceso de televisión causa desatención e hiperactividad, genera estrés y puede provocar comportamientos agresivos y/o compulsivos tanto en niños como en adultos. Además la publicidad incide significativamente en los hábitos alimenticios, por eso se le relaciona con la obesidad infantil.
Sin embargo, la idea de la semana sin televisión no tiene como único fin resaltar la influencia negativa sobre la familia, sino que también se pretende concienciar a los padres de la importancia de educar a los niños a ver televisión.
¿Qué pueden hacer los niños sin televisión?
En una semana sin televisión, los niños pueden volver a sacar sus juguetes, armar sus puzzles, jugar con los amigos, ir al parque, hacer deporte y en general pueden escoger entre las diferentes opciones que hay para ocupar el tiempo libre de los pequeños.
Además, es una buena excusa para afianzar los lazos familiares, los padres pueden aprovechar e invertir más tiempo en sus hijos, pueden leer cuentos o libros, visitar centros culturales, ir a espectáculos infantiles, dedicar tiempo a la música y compartir momentos de esparcimiento que consolidarán la comunicación y la confianza.
Hay que rescatar que la realización de actividades deportivas o al aire libre, ayudan a mejorar la salud física y mental de los niños, previniendo enfermedades como la obesidad, de la misma manera que contribuyen a mejorar el comportamiento en los pequeños inquietos o impulsivos.
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