Manual para progenitores no ñoños 2

16 de junio de 2011 por

Cuando nace el primer bebé, los nervios de los padres están a flor de piel, con la preocupación de que en cualquier momento se puede “estropear”. Por eso, a cada cosa “extraña” que le ocurra al bebé (sin olvidar que para unos primerizos, todo lo que le ocurra al bebé será “extraño”), buscan consuelo en el personal médico.

Hay veces que el personal médico dice lo que tiene el bebé, y también las consecuencias más normales. P.ej.:

- la piel amarilla es causada por una disfunción del hígado llamada ictericia…
- ¡¡LE PERDEMOS!!
- … ponle al sol, cerca de la ventana, y lo normal es desaparezca sin más

- ese bulto rojizo es una neoplasia de los vasos sanguíneos denominada angioma…
- ¡¿POR QUÉ A MI HIJO?!
- … lo normal es que se absorba y que a los pocos años no quede ni rastro

- ha padecido una apnea: una parada respiratoria…
- ¡¡¿cuánto tiempo de vida le queda?!!…
- … son muy habituales en recién nacidos

Y tras deciros esto, os dirán también que se le harán unas pruebas al bebé, “sólo para descartar” complicaciones.

Pero como la sanidad bien entendida empieza por uno mismo, hay médicos que se curan en salud, y se ahorran la parte tranquilizadora de la conversación, aquella en la que le quitan importancia a lo que, en la mayoría de los casos, no la tiene.

Entonces los papás y mamás primerizos lo interpretan todo de manera catastrófica, y viven las primeras horas del bebé innecesariamente angustiados, cuando deberían poder disfrutar al máximo de un momento tan bonito de la vida.

El consejo para los papás y mamás no ñoños es que no se dejen asustar, que sean optimistas, que piensen que las anomalías son normales, y que disfruten de un periodo increíble que pasará muy rápido.

Temas: Bebés, Maternidad, Ser padres

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