Agenda: lunes 14, tener hijo
El próximo lunes 14 tenemos programado el parto y me viene a la mente la experiencia que viví con el primero (os recuerdo que soy el padre, y yo no estaba embarazado).
- Flashback-
7:30 Despertador. Ducha y desayuno, todavía medio dormidos: Internet, las noticias. Como un día normal.
8:20 Coche, atasco. La gente va a trabajar, la mayoría serios, algunos se ríen con la radio. Otros cabreados (de poco les va a servir). Nosotros somos dos más.
9:00 Llegamos, buscar aparcamiento, ¿Qué hora es?. Tranqui, vamos bien.
9:10 Ventanilla: Venimos a tener un hijo. Esperen en la sala.
Es curiosa la sensación de levantarse un día normal e irse a ser padre, como quien va a trabajar, o a sellar en la oficina del paro.
Horas más tarde salieron de quirófano (fue natural pero con riesgo de cesárea), con una criatura azul, hinchada y deformada. Recuerdo que pensé para mí: “supongo que con el tiempo le cogeré cariño”.
- Fin del flashback y vuelta al presente -
Quizá he exagerado, pero quería confesar ante una audiencia mayoritariamente femenina la decepcionante frialdad con la que viví un momento tan importante. Luego, evidentemente, las cosas cambiaron hasta convertirme en un papá, no ñoño, pero bastante empalagoso.
El caso es que cuando comentas estos sentimientos en petit comité descubres que no eres el único, y que hay otros actuales padrazos que tardaron en reaccionar. Incluso hay quienes reconocen que el nivel de cariño hacia el recién llegado, tarda en equipararse con el sentido hacia sus hermanos mayores. Será que el roce hace el cariño.
Pues lo dicho, el próximo lunes tenemos programado el parto de nuestro segundo bebé y esta vez estoy mucho más ilusionado (cosa nada difícil).
Tengo enorme curiosidad por descubrir cómo se puede llegar a querer tanto a otra persona distinta a mi hijo.
(He sido sincero, no me machaquéis)
Temas: Parto, Paternidad
