Mi hijo tiene que llevar gafas
Si te dicen que tu hijo con tan sólo 3 años, tiene que llevar gafas, la noticia no te sentará nada bien. Te dará pena que desde pequeño tenga que estar pegado a unas lentes, por lo incómodas que son a veces (sobre todo para un niño tan pequeño) y por las burlas de los compañeros (todavía se estila lo de “gafotas” o “cuatro ojos”).
Pero no veas las gafas como un castigo, sino más bien como una salvación, ya que si los problemas oculares no se detectan a tiempo, pueden causar baja autoestima, frustración, dificultad para concentrarse en la lectura, experimentar dolores de cabeza frecuentes o frotarse los ojos hasta sentir ardor.
Una vez que se corrige su visión, los niños con gafas andan con la cabeza erguida y derrochan confianza, siempre que sus padres muestren una actitud positiva y les brinden apoyo.
No pienses en las antigüas gafas de culo de botella. Las gafas de ahora son mucho más pequeñas, ligeras y finas. Cómprale unas bonitas, de colores alegres o, incluso, con sus personajes de dibujos favoritos. Si tu hijo ya tiene 4 ó 5 años, que participe en la elección: si las gafas le gustan, se las pondrá encantado. Pero asegúrate también de que son seguras y adecuadas: patillas durables de estilo resorte, marcos flexibles y resistentes, lentes de policarbonato resistentes al impacto y fotocrómicas, etc.
Hazle entender que las gafas son necesarias para evitar males mayores (como perder la vista) y que por usarlas no es menos que los demás niños, sino todo lo contrario, las gafas le ayudarán a ser mejor en clase y a estudiar más.
Pero, ¿cómo detectar un defecto en la visión?
Los síntomas asociados pueden ser varios.
- No le gusta leer.
- Tuerce un ojo.
- Se marea en el coche.
- Lee más cerca de lo normal.
- Frunce los ojos o hace muecas.
- Lee más despacio de lo normal.
- Mueve mucho la cabeza cuando lee.
- Al leer salta palabras, incluso líneas, o lee en silencio.
- Tiene costumbre de vocalizar cuando lee en silencio.
- Tiene costumbre de leer siguiendo la lectura con el dedo u otro indicador.
- Adquiere una posición rígida cuando mira de lejos.
- Tiene una mala percepción visual, por ejemplo, confunde la “a” con la “e”, la “u” con la “n”.
- Escribe con la cara pegada al papel.
- Se queja de dolores de cabeza, mareos y náuseas.
- Tiene excesiva sensibilidad a la luz (fotofobia).
- Inclina la cabeza lateralmente.
- Cierra o se tapa un ojo de vez en cuando.
- No recuerda lo que ha leído.
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