Mi hijo dice palabrotas

12 de septiembre de 2008 por

Aunque cada vez son más comunes en el vocabulario de las personas, escuchar a nuestro hijo de 4 años diciendo un taco, aveces disgusta y sorprende. Mostrar indiferencia y no reírle son actitudes fundamentales para que no se habitúe a hacerlo.

En la calle, en la tele, en el colegio,… a todas horas los niños están expuestos a decir palabrotas y en seguida empiezan a repetirlas. Aunque no puedas evitar que de mayor acabe diciendo algún taco de vez en cuando, sí puedes lograr que sea algo esporádico y que de cada diez palabras que diga, ocho no sean malsonantes.

¿Qué hacer?

Lo más importante es mostrar total indiferencia al oírles. Si nos enfadamos o sorprendemos y le damos trascendencia, los niños lo repetirán para llamar nuestra atención. Existe la hipótesis de que el niño dice palabrotas para lograr ser el centro de las miradas , por lo que es razonable imaginar que, al no obtener el efecto deseado, podría desistir.

También es conveniente explicarles, de forma sencilla y clara, que a mamá y a papá no les gusta oir palabras tan feas. Se les ha de mostrar que hay otras maneras de expresar enfado o sorpresa.

Nunca te rías cuando diga palabrotas. Aunque a veces resulte cómico ver a un pequeño de 4 años diciendo un taco, si te ríes una sola vez, el niño querrá repetirlo para buscar tu aprobación y luego ya será imposible hacerle ver que es no es adecuado.

Si, a pesar de todo, sigue diciéndolas, procura no enfadarte ni reprenderle, es mejor ignorarlo.

Cuando el niño esté presente nunca comentes con otras personas las palabras que dice.

Enséñale a disculparse si molesta u ofende a alguien con sus palabras.

Pautas de actuación

Los niños aprenden por imitación, y para uno de 4 años, sus padres son héroes. Por lo tanto, procura no decir palabrotas delante de él, por muy enojado que estés. Si te oye decirlas, no te tomará en serio cuando le reprendas por hacer lo mismo.

En caso de que te escuche diciendo una mala palabra, dile que te arrepientes mucho de haberlo hecho y que en el futuro intentarás controlarte. Así, el niño aprenderá que sus padres no son infalibles y que todos nos podemos equivocar, pero que lo importante es darse cuenta de ello, saber pedir perdón e intentar no cometer los mismos errores en el futuro.

Si a pesar de todo lo que has hecho, sus palabrotas empiezan a ser intolerables o te ponen en situaciones comprometidas y vergonzosas delante de otras personas, deberás ponerte firme y regañarle más en serio. Hazle entender que esas expresiones molestan a algunas personas.

Puedes proponerle un juego, cada vez que un miembro de la familia diga una palabrota, meteréis un caramelo en un bote, y el que consiga estar todo un día sin decir ni una, se lleva los dulces que haya.

Si nada de esto funciona, plantéate que a lo mejor tu hijo quiere llamar tu atención porque está preocupado por algo o que no le prestáis suficiente atención. La llegada de un hermanito o el cambio de casa o colegio pueden acentuar este problema.

Temas: Educación de los niños, Maternidad, Niños, Paternidad, Ser padres

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