Método para que el niño duerma solo
El Instituto de Investigaciones del Sueño ofrece un de tratamiento que podrán iniciar aquellos padres preocupados por el insomnio de sus hijos, siempre y cuando se trate de hábitos de sueño mal adquiridos y no por problemas médicos.
Por lo general, este programa se suele probar durante una semana como mucho y si transcurrido el tiempo estipulado el niño no consigue combatir este problema, será preciso acudir a la consulta del especialista.
El objetivo es conseguir que el niño se quede dormido sin tener a sus padres al lado, aprendiendo, por tanto, a dormir solo. Se recomienda comenzar con el tratamiento en fin de semana, pues al principio se hace muy duro.
No obstante, esta estrategia sólo tendrá éxito siendo persistente y si todas las personas que están a cargo del bebé saben cómo actuar ante esta situación. Es preciso escribir un diario de sueño, así padres y especialista, llevarán un control exhaustivo de todo el proceso, pudiéndolo supervisar de forma adecuada.
a.- Meta al bebé en la cama o en la cuna con sus juguetes o enseres favoritos. Si se acostumbra a dormir con ellos los asociará con el sueño. Así, cuando se despierte en medio de la noche, podrá volver a dormirse sin que necesite que un adulto esté a su lado.
b.- El dormitorio del bebé tiene que estar a oscuras, debe ser tranquilo y tener una temperatura confortable.
c.- Puede tranquilizar al niño hasta que se quede tumbado en la cama o en la cuna, aún cuando todavía no esté dormido. Si esto sucediera, el adulto tiene que abandonar el dormitorio de inmediato.
d.- Si el niño comienza a llorar, no hay que acudir con premura. Transcurridos dos minutos, el padre podrá volver al dormitorio para calmar al pequeño pero sin sacarlo de la cama o cuna. Permanecerá a su lado hasta que consiga quedarse tranquilo, momento en el que saldrá de la habitación.
e.- Si el niño vuelve a llorar, el tiempo de espera hasta entrar en el dormitorio deberá de ser mayor, de 2 a 5 minutos en la primera noche. El proceso se repetirá tantas veces como sea necesario hasta que el niño logre conciliar el sueño.Durante la primera noche, pueden pasar varias horas hasta que esto suceda.
f.- La pauta a seguir en las noches sucesivas será alargar progresivamente los tiempos de espera para proceder a tranquilizar al niñocuando comience a llorar. Estos tiempos tienen que ser proporcionales a la edad del pequeño, es decir, a mayor edad, se debe esperar más tiempo.
g.- Los resultados comienzan a notarse hasta la tercera noche. Los despertares nocturnos suelen ser más cortos y el llanto cada vez más débil y breve. El niño comienza a quedarse dormido por sí solo sin la ayuda de sus padres.
h.- El niño tiene que comprender que sus padres están cerca, que le entienden y comprenden. De esta manera, nunca se debe exteriorizar enfado ni frustación.
Tampoco hay que permitir que estas emociones aumenten a medida que avance la noche.
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