Medicinas para la tos: poco eficaces y a veces peligrosas

15 de marzo de 2012 por

¿Qué es la tos?
La tos es un síntoma que presentan muchos niños cuando tienen alguna infección respiratoria. En la mayor parte de los casos, estas infecciones afectan sólo a la garganta y a la nariz. En una minoría de niños puede ser indicativo de una infección pulmonar.

¿Es muy frecuente?
La tos es, posiblemente el síntoma más frecuente, junto con la mucosidad nasal y la fiebre, por el que los padres realizan consultas con el pediatra de su Centro de Salud.

¿La tos es peligrosa?
No. Es necesario entender que la tos forma parte de la respuesta del organismo cuando hay una infección que afecta al sistema respiratorio, desde la nariz hasta los pulmones. Y se trata de una respuesta beneficiosa ya que, por medio de la misma, el organismo intenta “expulsar” al exterior secreciones respiratorias que contienen los gérmenes que precisamente la producen.

¿Podemos calmar la tos con medicinas?
Existen, efectivamente, muchas medicinas para tratar la tos o la mucosidad nasal. Sin embargo, estos fármacos no han demostrado ser eficaces para aliviar la tos. Esta desaparecerá poco a poco, conforme la causa que la produce se vaya resolviendo.
Se debe tener en cuenta, además, que muchas de las medicinas que se venden para calmar la tos no son inofensivas, pueden tener efectos secundarios en los niños. Algunos de estos síntomas pueden ser somnolencia o estreñimiento.

Se ha de tener un cuidado especial con los niños más pequeños, de menos de dos años. En ellos, la posibilidad de presentar efectos secundarios debido al uso de fármacos para la tos es superior a la de los niños mayores.

¿Qué actitud deben tomar los padres ante la tos?
Como en todo síntoma clínico, si persistiera la tos, la actitud debe ser acudir al médico para que éste determine cuál es su origen. La tos puede ser consecuencia de muchas enfermedades diferentes, aunque la inmensa mayoría de las veces, lo es de simples resfriados. Sólo en una minoría de casos, la tos será consecuencia de una enfermedad más seria como puede ser, por ejemplo, una bronquitis o una neumonía. En estos casos, el pediatra prescribirá el tratamiento más adecuado.

Pues yo le doy a mi hijo un jarabe para la tos y ésta se calma. ¿Cómo es eso?
Al ser la tos, en la mayoría de las ocasiones, consecuencia de un simple resfriado, la evolución natural del mismo es la curación espontánea en un plazo de aproximadamente siete días. En esta situación, suele darse el caso de que el inicio del tratamiento con una medicina para la tos puede coincidir con la evolución espontánea del resfriado hacia la curación.

Entonces, ¿qué actitud debemos tomar los padres ante la tos?
La tos infantil resulta a veces un síntoma muy molesto para los niños… y para los padres. Cuando ésta se produzca por un simple resfriado, puede ser de utilidad limpiar las fosas nasales con suero fisiológico para disminuir, de este modo, la caída del moco hacia la garganta (una de las principales causas de la tos en los niños). Cuando la tos se deba a una enfermedad que afecte a los pulmones, se deben seguir las instrucciones del pediatra.

Y, ante todo, la mejor actitud que los padres pueden tomar es la de mantener la tranquilidad: la tos es beneficios en la mayoría de las ocasiones. Su tratamiento específico no es capaz de aliviar su intensidad y algunas de las medicinas que se utilizan para su tratamiento pueden ser peligrosas. Otra actitud beneficiosa a tomar es la de tener paciencia: la tos desaparecerá por sí sola en la mayoría de las ocasiones.

Mi hijo tiene tos: ¿cuándo consultar con el pediatra?
Debería consultar con el pediatra si su hijo tiene:
• Dificultades para respirar o respira más deprisa de lo habitual.
• Los labios, la cara o la lengua de un color azulado u oscuro.
• Estridor (un sonido fuerte o un silbido agudo) al inspirar.
• Sibilancias al expulsar el aire (excepto si su médico ya le ha dado unas pautas para el tratamiento del asma en casa).
• Fiebre y menos de 3 meses de edad.
• Fiebre que persiste más de 72 horas (especialmente si su hijo tose pero no tiene goteo o congestión nasal).
• Dolor o supuración de oídos, irritabilidad o decaimiento.
• En las primeras 72 horas de su inicio cuando el niño tiene menos de 6 meses, especialmente en los meses fríos (noviembre-marzo).
• Si la tos aumenta y dificulta las actividades del niño (sueño, comida, escuela…).
• Si se acompaña de mucosidad y dura más de 10-14 días.

Temas: Niños, Salud infantil

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