Los niños con "SGA", posibles adultos bajitos

13 de noviembre de 2007 por

NiñosEl doctor Antonio Carrascosa ha sido el propulsor de una nueva investigación llevada a cabo en el Hospital Infantil de la Vall d’Hebron de Barcelona; en ella han participado diversos investigadores. Dicho estudio ha analizado la evolución y el desarrollo del crecimiento de niños y niñas españoles que nacieron a término, es decir, cumpliendo los nueve meses de embarazo, pero que sufrieron un retraso en el crecimiento intrauterino (lo que se conoce con el nombre de “SGA”) y que a la edad de 8 años, presentaban un crecimiento inferior, al menos, dos desviaciones estándar con respecto a la población normal para la misma edad y el mismo sexo.

Es evidente que algunos de estos niños alcanzaron su talla y recuperaron la media de la población, mientras que otros no. Por ello, es importante detectar qué parámetros determinan estas diferencias para tratar de corregir dicho retraso del crecimiento, siempre que las circunstancias lo permitan.

Adultos de baja talla

Si nos detenemos en las tallas diremos que la media de talla normal en una chica adulta es de 163,5 cms. y de un chico adulto de 177,7 cms. Así pues, según las pautas de “SGA”, una chica que llega a una estatura inferior a 152,1 cms. y un chico en iguales circunstancias, con una altura inferior a 165,3 cms., no han corregido su déficit de crecimiento inicial. Por ello, se puede llegar a la conclusión de que existe un porcentaje de entre un 10-15% de niños “SGA” que no llegarán a alcanzar una talla normal en su etapa adulta.

Es decir, si a la edad de 4 años, estos niños y niñas no han corregido de manera satisfactoria su talla, situándose dentro de los valores de normalidad gráfica de crecimiento, según su edad y sexo, las posibilidades de que en un futuro sean adultos bajitos, se incrementan.

Incremento de la obesidad

Por otra parte, hay que destacar que los niños y niñas con “SGA” tienen un riesgo bastante elevado, con respecto al resto de la población, de desarrollar desajustes y desórdenes metabólicos en su infancia y adolescencia. Según explica Carrascosa: “estos niños tienden a presentar un índice de masa corporal (IMC) más elevado, siendo más propensos a sufrir obesidad infantil.

Tratamiento

Por todo lo expuesto anteriormente, muchos especialistas recomiendan la detección precisa de alteraciones en el peso o en la longitud de los recién nacidos, para su posterior seguimiento en la etapa adulta.

Además, recomiendan el empleo de la hormona de crecimiento, siempre y cuando sea necesario para, así, evitar las alteraciones en el crecimiento y los posibles trastornos metabólicos en la comentada etapa adulta.

Temas: Desarrollo infantil, Niños, Salud del bebé, Salud infantil

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