Los cuidados del bebé: la temperatura y la higiene personal
La temperatura corporal
Todavía el bebé no ha tenido la oportunidad de aprender a regular su temperatura corporal, no adaptándose bien a los extremos de calor o frío. Por esta razón es conveniente tocarle regularmente en las piernas y los pies para saber si está frío o excesivamente caliente.
Si el niño se encuentra en un ambiente demasiado frío, puede padecer hipotermia (descenso de la temperatura del cuerpo por debajo de lo normal) con bastante facilidad. Por tanto, habrá que procurar que se encuentre en un ambiente cálido, abrigándolo adecuadamente. Su ropita y la que cubre la cama tiene que ser de fibras naturales. En este aspecto hay que tener especial cuidado con la lana, pues si contacta directamente con la delicada piel del bebé, puede producirle irritación. Una solución puede ser la colocación de una prenda de algodón sobre la piel.
Otro aspecto a tener en cuenta son los detergentes empleados a la hora de lavar la ropita del bebé; tienen que ser especiales y estár indicados para tal fin. El aclarado tiene que ser exhaustivo para evitar la acumulación de residuos de jabón no deseados, que puedan alterar la superficie cutánea del niño.
Una vez que llega el calor, no es conveniente abrigar demasiado al bebé; en contra de lo que se pueda pensar, el sudor también puede llegar a causar irritación en la piel del pequeño.
La exposición directa al sol está contraindicada (sobretodo en los niños menores de seis meses), ya que sus radiaciones les perjudica seriamente, llegando a quemarse rápidamente. Así mismo, no se recomienda el uso de cremas solares antes del medio año de vida, por lo que las únicas barreras de protección con las que se puede contar son: evitar el sol, usar gorros y ropa ligera de algodón.
El cambio de pañal
Una atención especial merece la higiene del área de la piel que cubre el pañal. La humedad y el contacto directo con la orina y las heces, no beneficia en absoluto a esta zona tan propensa a las irritaciones y las infecciones cutáneas, habitualmente provocadas por hongos. Realizar el cambio de pañal con frecuencia, utilizar pañales compuestos por materiales absorbentes de buena calidad y mantener limpia la zona, es imprescindible para favorecer el bienestar personal del bebé.
Uno de los problemas más frecuentes es la denominada dermatitis del pañal. Consiste en el enrojecimiento e inflamación de la piel cubierta por el pañal que se manifiesta con irritación, picor y escozor, en ocasiones, acompañados de ampollas y póstulas. Su prevención sólo es posible con cremas que contienen sustancias protectoras, emolientes y antisépticas, conocidas como bálsamos que son aplicados tras realizar cada cambio de pañal.
En las ocasiones en las que el enrojecimiento y la irritación no cesa, tendrá que ser el especialista quien decida si es necesario aplicar una pomada antiinflamatoria o antimicótica (para el tratamiento de infecciones causadas por hongos). Se debe evitar el uso de polvos de talco como antaño se hacía; éstos, mezclados con el sudor, forman unas bolas nada higiénicas.
Las uñas del recién nacido
Aunque las uñas de los bebés son muy blanditas pueden arañarse con ellas. Por eso, hay que cortárselas con regularidad; las de las manos se pueden cortar en forma redondeada o rectas y, las de los pies, convenientemente rectas. Se recomienda no cortar al límite de la piel, pues se las clavarían en los dedos.
Una tijera especial para niños sin punta y escoger el momento adecuado (por ejemplo, cuando duermen), son claves en este menester.
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