Los cuidados del bebé: el aseo diario

17 de enero de 2008 por

Bebe limpioEs muy importante considerar que la piel del bebé requiere de unos mimos y cuidados diarios. Es suave y delicada, fina (cinco veces más delgada que la de un adulto) y más frágil y permeable. Por ello hay que extremar la precaución a la hora de optar por uno u otro producto cosmético.

Así mismo, la piel tiende a estar más seca y agrietada que la de un adulto ya que aún no controla la sudoración y la temperatura (no lo hará hasta aproximadamente, los dos años); de igual forma, es muy sensible a las radiaciones ultravioleta, pues produce melanina más lentamente. Es el sol, junto con algunos agentes químicos, su peor enemigo.

En este aspecto, los padres han de prestar especial atención a toda la superficie cutánea del niño para que éste pueda lucir un aspecto saludable y desarrollarse en unas condiciones óptimas.

El baño diario

El baño es primordial para el bienestar del bebé. Poco a poco, este momento se convertirá en uno de los más agradables del día, pues le supone un medio para relajarse y experimentar con nuevos juegos acuáticos que le ayudarán a desarrollar su creatividad e imaginación. No hay que olvidar que los primeros días suele producirle un llanto desconsolado.

La higiene del bebé ha de realizarse de forma regular; no será conveniente dejar de hacerlo aunque el bebé tenga fiebre o esté resfriado. El agua favorecerá la disminución de las décimas que pudiera tener.

La temperatura del agua ha de estar entre 35-37ºC, es decir, templada. Podemos utilizar para ello un termómetro acuático. El baño no tendrá que superar los cinco o diez minutos, evitando que el agua y el bebé se enfríen. La habitación ha de estar bien caldeada (entre 22-24ºC) y, sobretodo, bien ventilada y libre de humos.

El jabón empleado ha de ser neutro y con un chorrito, bastará. Es conveniente diluirlo en agua, pues si lo aplicamos directamente sobre una esponja o en la delicada piel del bebé, aumentaremos su capacidad irritante.

¿Cómo lo hacemos?

Comenzaremos por la cara. Con una bolita de algodón húmeda limpiaremos la zona del entrecejo al ojo y, luego, el resto de la cara con un paño suave y húmedo pero sin jabón. Se recomienda el uso de bastoncitos de algodón para limpiar correctamente los pliegues de las orejas. Nunca los emplearemos para eliminar la cera de los oídos, ya que ésta es su propia defensa natural. A continuación, lavaremos el resto del cuerpo. No será necesario frotar, aún así, a muchos bebés les agrada que les acaricien y masajeen durante el baño. En el caso de las niñas, la zona genital ha de limpiarse de delante hacia atrás.

Después lavamos su cabeza. Lo normal es que el bebé transpire por la cabeza hasta que cumple los cuatro meses de vida. Su cuero cabelludo es muy graso y su pelo extremadamente fino por tanto, ha de lavarse con frecuencia, incluso cuando presenta costra láctea, que desaparecerá en pocas semanas. Esta capa escamosa se puede desprender fácilmente si utilizamos para ello un peine de púas y glicerina líquida; bastará con peinar el cuero cabelludo cuidadosamente una vez embadurnado con glicerina líquida, intentando desprender esta placa. Después lavaremos según la forma habitual.

En el momento de aclarar su cuero cabelludo, se ha de evitar que el agua jabonosa caiga sobre la carita del bebé. Para ello, le podemos sostener firmemente colocando un brazo debajo de su espalda y con la mano deberemos mantener su cabeza. Si el bebé tiene pelo, en ningún caso debemos secarselo con aire caliente de secador, podría provocarle quemaduras. Para peinarle, utilizaremos un cepillo suave para bebés.

Después del baño

Tras el “chapuzón” podemos envolver al niño en una toalla de baño con capucha. Es importante secarlo muy bien, poniendo especial cuidado en llegar al fondo de los pliegues, pues la humedad persistente favorece las infecciones. Este es un buen momento para darle un masaje e hidratar bien su cuerpo con un aceite o una crema hidratante. Hay que tener en cuenta que una piel correctamente hidratada constituye una barrera para las agresiones producidas de las deposiciones, las babas, la leche, el aire y el frio.

Temas: Salud del bebé

Comentarios 3 comentarios
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  3. […] al limpio. Aunque es cierto que en los pelos largos y abundantes, y en donde no entra ni agua, ni jabón, ni peine, es donde mejor se encuentran. Se distribuyen en todas las capas sociales y, por ende, no […]

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