Las verrugas en la primera infancia

1 de julio de 2008 por

Las verrugas son unas pequeñas tumoraciones que salen en la piel y tienen diversas formas y localizaciones. Salen preferentemente en niños a partir de los 4 años, aunque también pueden aparecer de adultos. Son producidas por un grupo de virus llamado papiloma y la mayoría son autolimitadas, es decir, se curan solas. Aunque muchas de ellas no se quitan hasta que no se tratan.

Las verrugas son contagiosas, produciéndose este contagio por el contacto directo con otras verrugas tanto de la misma persona (localizadas en otra parte de la piel) como de un tercero que las tenga. Un lugar muy común de contagio son los sitios húmedos, como las piscinas o las duchas de los vestuarios.

Son redondeadas y con una superficie irregular y rugosa muy característica. Su color varía desde el rosa hasta el blanco grisáceo. El tamaño de las verrugas es variable, desde unos pocos milímetros hasta 1 cm. de diámetro.

Normalmente se localizan en los dedos de las manos pero también pueden encontrarse en pies, rodillas, genitales, etc.

Tratamiento

Como ya hemos comentado, muchas de ellas se curan solas (un 30% en los primeros 6 meses de evolución). Merecen especial atención las de las plantas de los pies ya que molestan al caminar. También se deben tratar las de los genitales, pues se encuentran en una zona muy sensible.

Aunque suelen desaparecer en unos 2 años (al menos el 50% de ellas), es mejor tratarlas para que no se extiendan a otras partes del cuerpo.

Para su curación, se recomiendan lociones o apósitos especializados que contienen ácido salicílico, y que van disminuyendo la verruga hasta hacerla desaparecer. El pediatra será el que indique qué tratamiento es el más adecuado.

Si las verrugas están muy extendidas, se puede llevar a cabo cirugía. Los tratamientos principales son la electrocoagulación (que requiere anestesia general y puede dejar cicatriz) y la crioterapia (consiste en la congelación de la verruga por medio de la aplicación de nitrógeno frío o dióxido de carbono sólido en forma de lápiz). Este último no deja cicatriz, pero produce cierto grado de dolor ya que no se puede realizar con anestesia local. En otras ocasiones, se pueden eliminar con láser.

En todo caso, la elección de uno u otro dependerá de la localización y extensión de la verruga.

Temas: Salud del bebé, Salud infantil

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