Las células madre nos dan la vida
Cada año surgen nuevos casos de niños que desarrollan enfermedades para las que el transplante de células madre es el tratamiento con mayores probabilidades de éxito. Nos estamos refiriendo a determinados tipos de cáncer, problemas de médula ósea, disfunciones hematológicas y/o diferentes tipos de inmunodeficiencias.
Es muy importante, por tanto, destacar la gran capacidad que poseen las células madre para reconstruir y regenerar los tejidos dañados o destruídos.
Hasta hace bien poco, la única solución ante estos graves problemas era la de buscar un donante lo más compatible posible con el enfermo, para así, disminuir, la posibilidad de rechazo del transplante. No obstante, esta terapia trae consigo destacados problemas, provocando un descenso generalizado en las defensas del organismo receptor; ya que se preparar su cuerpo con innumerables fármacos para evitar el rechazo, tal y como hemos apuntado anteriormente.
Pero, esta situación se prolonga muchísimo en el tiempo ya que, el porcentaje de encontrar un organismo receptor, compatible con la persona enferma, se estima en un 0,01%.
Es por esto, por lo que los especialistas de las nuevas generaciones propugnan el utilizar las células madre (o estaminales) halladas en el cordón umbilical de los niños recién nacidos. Las células recogidas en el momento del alumbramiento para su posterior conservación, suponen una verdadera protección para el futuro, pudiendo utilizar el material biológico recogido si se tuviera que aplicar una terapia paliativa, durante algún tiempo, en el propio niño (descartando toda posibilidad de rechazo) o, incluso, en otros familiares.
La respuesta estimada ante esta solución es inmediata y eficiente. Y, por ello, se prevee la posibilidad de que en un futuro, dichas células madre, adquieran otros usos distintos a los actuales.
Temas: Embarazo, Salud del bebé
