La problemática del niño zurdo

16 de julio de 2008 por

Durante muchos años, ser zurdo estaba muy mal visto y tanto en casa como en las guarderías y escuelas, a los niños se les obligaba a usar sólo la mano derecha.

En la casi totalidad de los idiomas, derecho o diestro es sinónimo de correcto, justo, recto, hábil, listo,… es decir, cualidades positivas. De izquierdo o siniestro no se puede decir lo mismo, ya que en los diccionarios significa también torcido, no recto, viciado, infeliz y, hasta funesto. Esa evolución de ambos términos demuestra la asociación negativa que se tenía con la zurdera, y el motivo por el que se prohibía.

Sin embargo, hoy día se ha demostrado que no es malo ni influye en el aprendizaje y la inteligencia de la persona. Un niño no es más ni menos listo por ser diestro. De hecho, obligarle a cambiar de mano es perjudicial, ya que implica que use la mano más débil y menos hábil para realizar sus tareas, lo que le hará torpe, inefectivo y lo agotará innecesariamente, haciendo que el aprendizaje sea más dificultoso y frustante.

Así lo apunta Jane M. Healey, neuropsicóloga infantil y autora del libro El niño zurdo: “cambiar las preferencias laterales del niño puede conllevar desventajas, como dificultades para distinguir la derecha de la izquierda, trastornos en la escritura, dislexia e, incluso, tartamudez”.

Cómo ayudar a un niño zurdo

Guíale como un espejo. La mejor manera de ayudar al niño a aprender a realizar actividades sencillas, como abrocharse los cordones de los zapatos o utilizar un tenedor, es sentarse frente a él e ir guiándole como si fuera la imagen ante un espejo, de este modo podrá imitarlo con más facilidad.

Compra objetos especiales para zurdos. En algunas tiendas específicas para ellos venden tijeras con los filos invertidos, cuadernos con la espiral a la derecha, sacapuntas con la cuchilla al revés, reglas invertidas, etc.

Intenta que su profesor sea consciente de su situación y le facilite la realización de las tareas escolares. Le puede dar un pupitre para zurdos, sentándolo en el lado derecho de la clase en relación a la pizarra, enseñándole a coger el lápiz en forma de gancho para que escriba mejor, por ejemplo.

Temas: Desarrollo infantil, Educación de los niños, Ser padres

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