La piel, una protección natural
Al nacer, la piel del recién nacido está sometida repentinamente a un nuevo entorno. Es la primera barrera protectora frente al exterior con un papel de regulación y de función “barrera”.
Sin embargo, la piel del bebé es todavía inmadura: más fina y más permeable que la del adulto, no puede desempeñar plenamente su papel de defensa y de protección natural y es por lo tanto, muy vulnerable.
La piel y su función de barrera
- Disminuir las pérdidas de agua del organismo.
- Impedir las pérdidas de calor del organismo.
- Dificultar la penetración de los microorganismos presentes en la superficie de la piel.
- Ejercer una protección contra traumatismos diversos.
¿Cuándo se altera la función barrera?
- Heridas, arañazos y quemaduras incluso superficiales.
- Traumatismos mínimos como el hecho de quitar un esparadrapo pegado en la piel.
- Irritaciones, siendo la más importante la de la zona del pañal (si la orina y las heces permanecen demasiado tiempo en contacto con la piel).
- Enfermedades de la piel, como la dermatitis atópica, frencuente en los bebés, que asocia rojez y picor intenso, provocando el rascado y, por consiguiente, la irritación de la piel.
Incluso cuando desempeña bien su función, la barrera cutánea no es una barrera total.
Por tanto, es necesaria una gran prudencia cuando se aplica cualquier sustancia sobre la piel del bebé.
La higiene del bebé
*Piel
Limpieza una vez al día, durante el baño y cambio (verdadero momento de descanso y de juegos para el pequeño).
Lave suavamente al bebé, preferentemente con la mano, y aclare delicadamente prestando una atención especial a nivel de los pliegues.
*Pelo y cuero cabelludo
Utilice 2 ó 3 veces por semana un champú para bebés, especialmente concebido para no irritar los ojos.
No utilizar jabones irritantes que podrían dañar su piel.
*Ojos, orejas y nariz
Higiene de los ojos: con suero fisiológico.
Higiene de las orejas: utilizar bastoncillos especiales para bebé. Sólo deben limpiarse los pabellones.
Higiene de la nariz: utilizar suero fisiológico para limpiar las fosas nasales. También se puede emplear un aspirador nasal.
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