La fiebre en los niños

13 de noviembre de 2008 por

Antes de inquietarse por el aumento de la temperatura en los niños, es mejor informarse y distinguir en qué casos es un signo de alarma. Aprender a enfrentar la fiebre, a controlarla y a manejar la situación, es indispensable para aplicar las medidas convenientes y visitar al médico cuando sea necesario.

La fiebre es un motivo de intranquilidad y nerviosismo para los padres, en especial para los primerizos o jóvenes. Según las estadísticas, la fiebre es la protagonista de las urgencias hospitalarias y a pesar de ello, la mayor parte de los casos no representan un riesgo para la salud del bebé y vuelven a casa apenas con la prescripción de antitérmicos.

Tomar bien la temperatura

Generalmente los padres diagnostican que su hijo tiene fiebre después de haberle palpado el estómago, la frente o cuello. Y aunque a veces este método funciona, es conveniente utilizar un termómetro para que sea más precisa la valoración y saber si en realidad tiene una fiebre alta.

La forma correcta de tomar la temperatura depende del lugar de medición:

Rectal: Para los niños menores de 2 ó 3 años es el mejor lugar para tomar la temperatura, a esta edad la axila es muy pequeña y puede que el resultado no sea preciso. Hay que introducir suavemente el termómetro hasta que la parte plateada no esté visible y extraerlos después de dos o tres minutos.

La temperatura normal está entre 37-37,5ºC (una medida ligeramente mayor que la tomada en la axila).

Axilar o inguinal: Tomar la temperatura en la axila o en la ingle es recomendable para los niños mayores de tres años. Para una medición óptima es aconsejable dejar el termómetro un tiempo aproximado de tres minutos. La temperatura normal de un niño tomada en la axila o ingle debe estar entre los 36,5 y 37ºC.

Temperatura oral: Siempre debe ponerse el termómetro debajo de la lengua por eso se recomienda utilizar esté método en los niños grandes. La cifra normal es 37 ó 37,5ºC.

Si el niño reporta unas décimas más de temperatura, es decir entre 37,5 o 38ºC, lo aconsejable es no darles inmediatamente un antitérmico sino esperar y ver un poco su evolución, puede que la temperatura quede estable y luego esas décimas desaparezcan.

En ocasiones una temperatura de hasta 38ºC, no siempre significa que el niño está enfermo, por eso es prudente observar la evolución, pero en caso de que el niño tenga antecedentes de convulsiones febriles es mejor administrar los antitérmicos de manera rápida.

Si la temperatura del pequeños sobrepasa los 38ºC y no se vislumbra ninguna mejoría, hay que administrar un antitérmico. Si la temperatura es de 40ºC y no disminuye a pesar de la utilización de antitérmicos, es conveninte acudir rapidamente al pediatra.

Temas: Niños, Salud infantil

Comentarios 1 comentario
  1. La fiebre en los niños…

    Antes de inquietarse por el aumento de la temperatura en los niños, es mejor informarse y distinguir en qué casos es un signo de alarma. Aprender a enfrentar la fiebre, a controlarla y a manejar la situación, es indispensable para aplicar las medida…

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