La anticoncepción masculina permanente: vasectomía (I)
La Asociación Americana de Urología se muestra muy tajante a la hora de hablar de la vasectomía: “la decisión de realizar una vasectomía es una cuestión muy personal”. Y es que esta intervención produce la esterilidad permanente en el varón. De hecho, está considerada como el método más seguro; se estima que la efectividad anticonceptiva de la vasectomía es de un 99%.
En un principio está indicada en aquellos casos en que la pareja decide no engendrar más hijos y la mujer tiene contraindicados los anticonceptivos, sean del tipo que sean. Su seguridad como método anticonceptivo es similar a la ligadura de trompas en la mujer pero, éste es un método más sencillo, rápido y de menor riesgo.
Hoy en día, los avances tecnológicos en la microcirugía comienzan a permitir la reversibilidad de la operación quirúrgica, siendo todavía muy complicada y costosa. Importante resulta el hecho de comentar que la vasectomía, al no ser un método anticonceptivo de barrera, no previene las enfermedades de transmisión sexual como el SIDA o el herpes.
La intervención quirúrgica
La vasectomía consiste en una fácil intervención quirúrgica mediante la cual se cortan y ligan los conductos deferentes que comunican los testículos con la vesícula seminal. Así, queda interrumpido el paso de los espermatozoides y, como consecuencia de ello, se produce la incapacidad de fecundación en el hombre.
El paciente tiene que firmar un documento previo donde ratifica su consentimiento para la operación.
Los pasos previos a la intervención suelen durar aproximadamente, media hora. Consiste en realizar el afeitado del área escrotal, lavado de dicha zona con una solución antiséptica y anestesia local para adormecer toda esta parte. El paciente conservará la sensación de tacto y notará la tensión y el movimiento durante el proceso, aunque no sentirá dolor alguno.
Temas: Fertilidad y concepción, Ser padres
