Enséñale a tu hijo a leer
Hasta los cinco años se puede evidenciar un desarrollo asombroso en los niños. A nivel físico, social, motriz, intelectual y en general en casi todos los campos, los pequeños dan muestra de de un rápido aprendizaje y grandes cambios.
Y es que durante esta etapa el cerebro de los niños funciona como una “esponja”, absorbiendo todo el conocimiento que recibe del entorno en el que se desenvuelve. Entre los muchos temas de progreso está el aspecto lingüístico.
Alrededor de los nueve o diez meses dicen sus primeras palabras y más tarde, a los dos o tres años, ya usan casi mil palabras.
Los padres pueden aprovechar esta etapa de aprendizaje para enseñar a leer a sus hijos. Con paciencia y cariño lograrán que sus hijos adquieran mucho más vocabulario y le facilitarán su aprendizaje escolar.
Enséñale a tu hijo a leer, te damos algunas recomendaciones:
La edad: Los especialistas recomiendan empezar cuando el niño tiene dos años. Es ideal que sea uno de los padres quien comience con la enseñanza y luego, cuando ya sea una actividad “rutinaria”, podrán intercambiar los papeles.
La disposición: Para las primeras sesiones busca el momento oportuno en el que notes que tu hijo está con la disposición de aprender. No comiences ninguna actividad si el pequeño está cansado, tiene sueño o notas que su atención está dispersa.
Utiliza material llamativo: En las primeras sesiones de aprendizaje recurre a material llamativo. Utiliza, por ejemplo, cartulinas pequeñas y escribe palabras con plumones de diferentes colores. Acude también a las revistas, cuentos infantiles o libros con texto y dibujos.
¿Cómo empezar?
Recuerda que para cualquier método de enseñanza infantil lo más importante es la paciencia y la constancia.
Para la primera clase debes escoger dos o tres palabras. Siéntate con él y mientras le señalas la palabra se la vas deletreando. Es aconsejable comenzar con palabras que sean familiares para el niño: mamá, papá, tete, etc.
Hay que repetir tres o cuatro veces el mismo ejercicio intercalándolo con juego para que el pequeño no se agote. Demuestra en tu voz entusiasmo y alegría, el niño la notará y estará más receptivo.
En las clases siguientes, además de las nuevas palabras, hay que mostrarle las palabras que escogiste en las sesiones anteriores pero sin repetirlas mucho. Además de mostrarle la palabra escrita, dile “aquí está escrito mamá” asegurándote de que el bebé está viendo la palabra cuando la deletreas o se la indicas.
No hagas comentarios si el niño no reconoce las palabras vistas en las sesiones anteriores, este aprendizaje llevará tiempo. Por eso es mejor que escojas un número reducido de palabras, para que luego las puedas conjugar y le enseñes frases cortas.
Si tu hijo tiene más de tres años y has decidió comenzar con las clases de lectura, puedes utilizar las cartulinas con las palabras escritas y pegarlas en los objetos que correspondan. Por ejemplo, en su habitación poner en la cuna la palabra cuna, en los juguetes la palabra juguetes, etc.
Trata de hacerle ver a tu hijo que la lectura es un divertido juego, así verás los resultados de tu dedicación con más rapidez.
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