Enfermedades cardiacas congénitas en recien nacidos
Se denomina congénita a la alteración anatómica en la formación del corazón y puede afectar al correcto funcionamiento del mismo. Generalmente ocurre por alteración de una o varias de las cavidades cardíacas, de los tabiques que las separan, de las válvulas o de las arterias de salida del corazón.
Estas cardiopatías se dan en ocho de cada mil recién nacidos. La gravedad de esta cardiopatía depende del tipo de alteración anatómica. Generalmente, el diagnóstico se hace de forma precoz mediante ecocardiografía.
La gran mayoría de las cardiopatías congénitas son susceptibles de una corrección definitiva o casi definitiva, permitiendo que el niño en el futuro disfrute de una vida normal.
Existen distintos tipos de cardiopatías congénitas, las más frecuentes son: comunicación interauricular, comunicación interventricular, entre otras.
Conducto arterioso persistente
Durante la vida del feto existe un vaso sanguíneo (conducto arterioso) que comunica la arteria aorta y la arteria pulmonar, en el momento del nacimiento del bebé, cuando los pulmones se llenan de aire, este vaso sanguíneo se cierra. Cuando este conducto no se cierra fisiológicamente se establece un cortocircuito de sangre (denominado ductus) desde la aorta hasta la arteria pulmonar, lo que provoca un excesivo aporte de sangre a los pulmones que puede llegar a provocar insuficiencia cardíaca.
El conducto arterioso persistente es muy frecuente en bebés prematuros y por lo general se cierra solo. En bebés a término, rara vez se cierra por sí solo después de las primeras semanas.
Los síntomas que puede ocasionar es dificultad al respirar y en la ingesta de alimentos. El diagnóstico se confirma mediante ecocardiograma y el tratamiento, cuando está indicado, es el cierre del ductus, bien mediante cateterismo, o bien, mediante cirugía cardiaca.
Coartación o estrechez de la aorta
Consiste en un estrechamiento congénito de la aorta (es decir, el bebé nace con esta alteración), generalmente localizado en el inicio de la aorta descendente.
Este estrechamiento de la aorta provoca un aumento de trabajo del corazón, para intentar pasar la sangre por el segmento estenosado. También provoca un aumento de la presión en las arterías que nacen de la aorta antes de la estrechez (arterias de los brazos y la cabeza)
Dependiendo de la severidad de la estrechez de la aorta, serán más o menos intensos los síntomas que presenta el bebé.
El tratamiento consiste en reparar la estrechez mediante un cateterismo. En otras ocasiones, es necesaria la reparación mediante intervención quirúrgica.
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