Elegir la mochila ideal

28 de mayo de 2008 por

mochila niñoMuchos especialistas aseguran que las mochilas provocan desviaciones o aumento de la curvatura de la columna sin embargo, para otros, no es un factor que por sí solo sea capaz de lesionar la columna.

Y es que, mientras que el niño se ponga un tirante en cada hombro, estén bien sujetos y no se cargue en exceso, la mochila para niños puede incluso ayudar a que adquiera una buena postura, porque con ella echa los hombros hacia atrás y se mantiene derecho.

La mochila adaptada al desarrollo físico del niño

Cuando vaya a comprar una mochila a su hijo es conveniente que siga una serie de recomendaciones que le permitirán dar con la mochila ideal. Lo primero que hay que tener en cuenta es que la mochila ha de descansar sobre la curva que forman las vértebras dorsales (la espalda) y adaptarse a ella.

El tamaño de la mochila se tiene que adecuar a la edad y talla del niño, ya que, si es excesivamente grande puede acabar apoyándose en las vértebras lumbares (la cintura), las cuales son mucho más sensibles. Por ello, lo mejor es que la mochila acabe cinco centímetros por encima de la cintura. Además, si la mochila es demasiado grande se acaba sobrecargando, por lo que se ha de optar siempre por un tamaño que se ajuste a las necesidades diarias de carga del pequeño.

En cuanto al peso que puede tolerar un niño en la espalda, variará en función de su edad y estado físico, habiendo establecido que esta carga sea como máximo la equivalente al 10% del peso del niño (o, como máximo, el 15%). Así, multiplicando por 10 el peso del niño y dividiéndolo por 100, se obtiene el peso máximo que su espalda puede soportar sin que suponga ningún problema.

Además, el pequeño tiene que aprender a organizar la mochila pensando en lo mejor para su espalda: lo más pesado y voluminoso en el fondo.

Es muy importante que el niño meta en la mochila sólo aquello que necesita transportar, así como aprender la manera más correcta de cogerla y levantarla: siempre con las dos manos, doblando las rodillas y haciendo fuerza con las piernas.

Para agacharse cuanto tenga la mochila puesta ha de doblar las rodillas, nunca la cintura. Y nada de llevar las dos asas de la mochila en un mismo hombro, por mucho que esté de moda; tampoco debemos comprar aquella que sólo tiene una correa que atraviesa el pecho. La mochila no es ni una cartera de mano ni una bandolera por lo que se han de colocar las dos asas como corresponde: una en cada hombro.

Características de la mochila ideal

La mochila ha de tener el respaldo acolchado, para adaptarse mejor a la espalda, y los tirantes anchos, como mínimo de cuatro centímetros y también acolchados, para que no se claven en los hombros, y sobre todo, extensibles, pues lo mejor es que se pueda adaptar a la talla del niño y vaya bien sujeta, para que no pueda moverse de un lado a otro. Para conseguir este último objetivo y ayudar a que el peso se distribuya mejor, convendría que la mochila tuviera, además, una correa o cinturón que se ajuste a la altura del abdomen o del pecho.

Los expertos no se ponen de acuerdo sobre si las populares mochilas con ruedas que se arrastran mediante un asa extensible son mejores o peores. Algunos opinan que son menos manejables y que, al tener un único punto de anclaje, se fuerza la muñeca y se acaba llevando los hombros hacia atrás, produciendo ciertas lesiones. Por ello es conveniente visitar las diferentes tiendas infantiles y ver las mejores alternativas. En cualquier caso, parece ser que sí son aptas cuando el pequeño no tiene que cargar con demasiadas cosas.

Temas: Educación, Ser padres

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