Mi hijo pasa más tiempo conmigo, que yo con él

21 de abril de 2010 por

Esta Semana Santa pasó como siempre, como un tiro. Ya me he acostumbrado a que una semana de vacaciones se acabe enseguida, y a que los findes sean “blup” (visto y no visto).

Eso pensaba mientras conducía de vuelta, cuando algo me hizo recordar que de niño no era así y pensé: “entonces, para él (por mi hijo de 3 años que iba atrás en su sillita), esta semana habrá durado más tiempo que para mí”. Paradójico.

Me hizo bastante ilusión imaginar que él estaría viviendo en directo los sentimientos que yo sólo podía recordar: “aquellas largas temporadas con mis padres en Asturias, ¡qué bien lo pasaba!”. Y por otro lado me planteó un dilema metafísico difícil de resolver: resulta que si yo paso dos días con un niño, él ha pasado “más tiempo” conmigo que yo con él, ¿cómo es posible?

Se me ocurre un ejemplo gráfico: si imaginamos que el tiempo es como una línea recta, la línea del fin de semana de un niño no puede ser más larga que la del mío porque entonces acabaría el lunes, ¡¡pero su línea es mucho más ancha!!, cabe más contenido, más vivencia, más recuerdo… más tiempo.

En fin, no me toméis por loco, simplemente quería contaros que desde entonces intento sin éxito ajustar el “ancho de banda de mi tiempo” al suyo, y siento mucha envida por su capacidad de expandir los momentos. Ojalá hubiera una pastilla (legal) para adaptar nuestra percepción del tiempo a la de nuestros hijos.

Y cuando ya tengo el post terminado, a punto de publicarlo, con el título y todo decidido, ocurre algo que le da un matiz distinto al texto. Resulta que las cenizas errantes de un volcán islandés (jamás pensé que nada de lo que pasara en Islandia me podría afectar), tienen “atrapados” a mi mujer y mis dos hijos en tierras escandinavas. Lo que iba a ser una corta semana de “Rodríguez” (desde mi percepción), va camino de convertirse en doce largos días “sin ver a papá” (desde la suya). Qué bajón.

Temas: Paternidad, Viajar en familia

Comentarios 3 comentarios
  1. Anda, no disimules, que seguro que tampoco le haces ascos a estar de Rodríguez unos días más :)

    Hay otro componente más en la diferente percepción del tiempo. Para un niño, una semana representa un porcentaje de vida mucho mayor que para un adulto. Una semana es una parte más grande de 4 años que de 40.

    Para él, además, hay muchas más probabilidades de que algo sea “nuevo”; para ti, una semana se confunde con muchas otras semanas que ya has vivido…

    Raúl Hernández González — 21 de abril de 2010 @ 9:15 am
  2. De rebote y por amigos comunes que han comentado este texto en el facebook lo he leído y me gustaría comentar algo a mi también-
    El tiempo tal cual lo conocemos “el del reloj”, lo hemos creado nosotros para poder movernos de una manera práctia en la vida, pero realmente el tiempo no pasa así. Los niños lo único que hacen es no tener conciencia de ese tiempo creado por nosotros en el que existe un pasado y un futuro (que es donde más vivimos nosotros) y un presente que siempre olvidamos y por esa causa nos parece que se nos va de las manos.
    Los niños viven el presente, viven en el “ahora” no saben que significa dentro de cinco minutos para ellos la unica realidad que existe es la que estan viviendo en ese momento , no dentro de cinco minutos y por eso viven los momentos tan intensamente.
    Esta para mi cualidad se pierde a medida que te haces mayor donde solo te preocupas de lo que paso (absurdo por que ya paso y no puedes hacer nada) y de lo que va a pasar (absurdo también ya que es preocuparse por algo que no ha pasado y por lo tanto puede no llegar ni a pasar)Y olvidas lo mas importante “vivir el presente ” que es la única realidad que existe ya que las cosas pasan ahora “y no dentro de cinco minutos ni de media hora.
    Una vez ví un reportaje muy interesante en el que les hacían pruebas a niños menores de cinco años a los que se les ofrcían una onza de chocolate ahora o una tableta entera si speraban cinco minutos …todos querían la onza de chocolate ahora a partir de los cinco años empezaban a comprender un poco mas y decidian esperar pero cada segundo preguntaban que cuanto faltaba.
    Es una pena perder esa conciencia ya que esa es la realidad ,esta bien el tiempo del reloj desde un punto de vista practico pero siempre sin olvidar nuestro presente,
    Si vivieramos en el ahora seríamos más felices , “por que ,que problema tienes realmente ahora y no dentro de un minuto o un seguno?”Seguramente la respuesta será ninguno

    Patricia — 21 de abril de 2010 @ 12:38 pm
  3. Efectivamente, lo del tiempo es una cuestión de percepciones completamente relacionadas con la rutina y las novedades. Lo que pretendía transmitir es que no siempre soy consciente de la gran diferencia que puede haber entre mi percepción y la del niño que tengo al lado.

    Y bueno, de Rodríguez, pues sí, esto, eh… no pienso hablar si no es en presencia de mi abogado (lo que me da pena pensar es que el niño lo perciba como mucho tiempo).

    Ata Arróspide — 22 de abril de 2010 @ 19:28 pm
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