El primer sms: ¿Niño o niña?

Hay una frase hecha a la que las parejas embarazadas están sobreexpuestas: “¿qué va a ser?, ¿niño o niña?”. Así, por este orden. No creo que la pregunta tenga más transcendencia que el “parece que va a llover” dicho en un ascensor, pero tanta insistencia revela el hábito que tenemos en España de conocer de antemano el sexo del bebé.
Tan arraigado está que muchos padres ni siquiera caemos en la cuenta de que existe la otra opción, la de no saberlo hasta el final. Y ésta es la que me tocó vivir a mí, por la sencilla razón de que en el país de mi mujer (Suecia) es lo más habitual.
De rebote descubrimos una inesperada ventaja que tiene que ver con nuestra particular visión de la moda de bebé: lo unisex es menos… ñoño, y los regalos que nos hicieron durante el embarazo encajaron mejor en nuestros gustos.
En cambio, se nos multiplicó la dificultad de encontrar nombre de bebés, y cuando al fin nos decidimos por dos, tuvimos que crear un apelativo compuesto por ambos para poder referirnos a él/ella: “… esto guárdalo en la habitación de Teonora” (Theo y Nora eran las opciones).
Pero bueno, en realidad esto son sólo anécdotas ya que la única diferencia importante entre saberlo antes o no, está en el hecho de sacrificar un momento emocionante en la ecografía, a cambio de una emoción extra el día del parto.
¿Qué si yo repetiría? Pues sí. Y el motivo es que el primer sms que envié después del parto no fue para confirmar que todo había ido según lo previsto y que tanto la madre como el bebé estaban bien, sino para desvelar la esperada noticia… tan fantástica como si hubiera sido todo lo contrario.
Temas: Preparar la llegada del bebé
