El bebé y el sol
En el bebé, la protección solar es fundamental. Su piel es muy delicada y está más desprotegida frente a las radiaciones solares, debido a la inmadurez de sus funciones cutáneas.
Dado que antes de los 3 años el sistema termorregulador no está totalmente desarrollado, es más fácil que puedan sufrir insolaciones.
La piel tiene memoria, y el riesgo de padecer un cáncer cutáneo en la edad adulta está más directamente relacionado con las quemaduras solares y las exposiciones solares excesivas en la infancia. Por eso es importante seguir algunos consejos de salud e higiene infantil, para garantizar el bienestar de los pequeños
Consejos dermopediátricos
- No exponer a la insolación fuerte a los niños menores de 3 años.
- Proteger a los niños con gorra, gafas de sol homologadas y camiseta seca y opaca (la camiseta mojada deja pasar los rayos UV).
- Exponer a los niños progresivamente al sol y evitar la exposición solar entre las 12 hrs. y las 16 hrs.
- Aplicar el protector solar antes de salir de casa y renovar frecuentemente la aplicación, sobretodo después de cada baño.
- Tener precaución con las circunstancias que comportan un riesgo suplementario o una falsa seguridad: altitud, nubosidad, superficies reflectoras (nieve, arena, hierba, agua), brisa fresca,…
- Dar de beber agua al niño en abundancia y frecuentemente. El sol deshidrata el organismo.
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