Cuidado con el sol… ¡Protege la piel de tus hijos!
En la mayor parte de las culturas de la antigüedad el sol era considerado un dios. Siendo un astro indispensable para la vida, hoy en día a nadie se le escapa que no sólo entraña agradables beneficios, también serios riesgos contra los que hay que tomar las medidas adecuadas.
El sol mejora la circulación sanguínea y fomenta la formación de vitamina D, fundamental para el crecimiento y el desarrollo corporal, a la vez que resulta imprescindible para absorber mejor el calcio y el fósforo. Además, ayuda a prevenir el estrés y parece que ayuda a producir las denominadas hormonas de la felicidad o del bienestar. Para disfrutar de todos estos beneficios hay que tomar precauciones, especialmente con los niños.
La piel de los niños necesita una protección especial. Al ser mucho más fina y sensible todavía no ha desarrollado los mecanismos de protección propios de la piel del adulto. Además, los pequeños están mucho más tiempo en el agua o jugando bajo el sol, lo que multiplica los efectos de la exposición solar sobre la piel. A pesar de esto, según un reciente informe estadounidense, tan sólo el 53% de los padres protege la piel de sus hijos con una crema solar adecuada.
Disfruta del sol sin riesgos
La piel de los bebés es especialmente sensible al sol, por lo que la protección total es, en su caso, fundamental. Antes del año, los padres deben evitar cualquier exposición directa del sol, e incluso la indirecta. Para los mayores de un año, las medidas de protección son las siguientes:
-Consultar con el pediatra cuál es el factor más adecuado según el fototipo del niño (mínimo factor 20).
- Aplicar la crema solar en casa, una media hora antes de salir a la calle, sobre la piel bien seca para facilitar su fijación, así le da tiempo a empezar a actuar una vez en la playa o en la piscina.
- Evitar las exposiciones al sol entre las 12 y las 16h. Son las horas de mayor peligro.
- Utilizar camisetas de algodón con manga larga, gorritas con visera y gafas de sol con cristales anti-UVA para protegerle de los rayos solares.
- Dar a los niños regularmente agua y líquidos para evitar las temidas deshidrataciones del verano.
- Volver a aplicar la crema cada 2 horas, o cada vez que salga del agua.
- Una vez finalizada la jornada de playa o de piscina, hay que duchar al niño para eliminar la sal o el cloro que pueden dañar su piel y aplicarle una crema hidratante o after sun.
- Protege a tus niños incluso en los días nublados. Estos días la sensación de calor es menor, pero las nubes sólo retienen el 10% de los rayos solares. Según una encuesta de la Asociación Española Contra el Cáncer, un 60% de los encuestados no usa protección ni cuando realiza actividades de ocio al aire libre ni durante los días nublados.
El agua, imprescindible en verano
Los bebés y los niños presentan unas necesidades de agua muy superiores a las de los adultos, para sustituir la cantidad que pierden diariamente.
Un 65% de esa agua se pierde por evaporación. En casos extremos, como el aumento de la temperatura ambiental propia de la temporada estival, la pérdida se ve aumentada por cada grado de temperatura corporal en un 10%. Por eso, darles agua regularmente es fundamental para evitar las deshidrataciones que producen la luz solar y el agua de las piscinas. Sobre todo si el niño ha sudado a causa del sol o del ejercicio físico.
Cremas para niños
Respecto a la crema solar, es importante utilizar las específicas para su edad. Las cremas de protección para niños son especialmente resistentes al agua y al roce, y por lo general están basadas en filtros físicos, mucho más inofensivos que los químicos y orgánicos.
Además, se deben evitar las lociones con alcohol que pueden causar irritaciones en la delicada piel del pequeño, así como las perfumadas que pueden atraer a los insectos.
Antes de utilizar la crema del año pasado, hay que comprobar la fecha de caducidad, porque si ha caducado es probable que ya no tenga el filtro solar adecuado. Además, si la crema ha estado expuesta a altas temperaturas también puede haber perdido sus propiedades protectoras.
Y recuerda, los pediatras coinciden en la importancia que tiene el inculcar en los hijos unos hábitos seguros de exposición solar. Si te ven protegiéndote del sol con las medidas adecuadas, será más sencillo que ellos también lo hagan.
Investigaciones recientes afirman que haber padecido quemaduras solares con ampollas antes de los 20 años está en relación con el desarrollo posterior de cáncer de piel.
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