Consejos para hacer mejores fotos a tus hijos

13 de enero de 2010 por

¿Te ha pasado alguna vez que al hacer fotos de vuestros hijos el resultado final queda muy alejado de lo que te habías imaginado en el momento de disparar la foto? Es fácil que para muchos la respuesta sea: SÍ.

Y es que cuando tenemos hijos vemos cualquier momento como la ocasión perfecta para conseguir su mejor foto. Así que cogemos la cámara, encuadramos y disparamos imaginando unos resultados que en bastantes ocasiones no coinciden con la realidad.

Pero no hay que ser fotógrafo profesional para hacer fotos magníficas de nuestros hijos. En este artículo daremos algunos consejos que te ayudarán a mejorar drásticamente las fotos de tus peques. Si los tienes en cuenta sólo te faltará tener paciencia, ser persistente y llevar siempre una cámara contigo.

1) Elimina el flash

Seguro que el flash es útil en espacios muy oscuros y en determinadas ocasiones como fiestas de cumpleaños con las velas del pastel encendidas y las luces apagadas. Pero es una herramienta capaz de arruinar una gran fotografía como por ejemplo la de tu hijo jugando en su habitación, o en la calle por la tarde.

La luz del flash elimina la iluminación y los colores naturales y, además, provoca sombras y contrastes demasiado fuertes. Al eliminar el flash la cámara se vuelve un poco más lenta para hacer las fotos. Por ello será necesario que encuentres un espacio donde apoyarla o que te ayudes de un trípode.

2) Sigue la “regla de los tercios”

Se trata más bien un consejo a nivel de diseño pero que es muy importante en el resultado final de la foto.

Según Wikipedia “la regla de los tercios divide una imagen en nueve partes iguales utilizando dos líneas imaginarias paralelas y equiespaciadas de forma horizontal y dos más de forma vertical. Los objetos más importantes de una fotografía deberían ir situados en los puntos de intersección de estas líneas.

Siguiendo esta regla, la tendencia que tenemos de colocar el objeto que fotografiamos justo en el centro de la imagen no sería la más correcta, sino que deberíamos crear estas porciones y procurar que el objeto principal quede en las intersecciones de las líneas divisorias imaginarias.

3) Sitúate cerca y busca nuevos ángulos

¿Estás fotografiando a tu hijo o el parque donde está jugando? Haz que tu peque ocupe la máxima porción del encuadre, acércate ya sea utilizando el zoom o acercándote físicamente. En cuanto al entorno que le rodea tienes que decidir si quieres que se vea el espacio dónde está, cuáles son los elementos importantes… y a partir de ahí podrás decidir la distancia a la que debes situarte.

Prueba ángulos distintos: dispara como si fueras bajito, olvida la cara como parte más importante del cuerpo…
Tradicionalmente caemos a realizar la fotografía típica y aburrida de siempre: buscar la cara del niño, situarlo en el centro de la imagen… ¡Debes ser más atrevido! Olvídate de su cara, fotografíale los pies, las manitas… Y juega con tu posición, no te quedes delante de él, intenta poner la cámara en el suelo, torcerla, girarla, dispara como si fueses bajito…

4) Atráeles la atención… ¡Prueba a cantar!

Los niños pequeños acostumbran a ser muy receptivos a la hora de que les saquen fotos. Pero se cansan muy rápido y es difícil conseguir que estén quietos.

Lo que más les gusta es jugar y divertirse, por lo que convertir la sesión de fotos en un juego podrá ayudarte mucho. Puedes animarles a que hagan algo de forma natural, darles objetos y juguetes para que jueguen delante de la cámara, anímales a que hagan algo curioso y con lo que se diviertan. ¡Prueba a cantar canciones con ellos!

5) No mires el tiempo

Tienes que reservarte tiempo para poder sacar las fotos. No quieras hacerlo con prisas porque entonces ni tú ni los niños disfrutaréis con ello. Los peques son muy activos, por lo que no puedes pretender que se estén completamente quietos durante mucho rato.

Agarra la cámara y mírales a través del objetivo, sígueles, estúdiales y empieza a disparar a medida que ellos también son activos.

6) Dispara, dispara, dispara, vuelve a disparar, una vez más…

Los niños se mueven mucho y de forma rápida, son especialistas en cambiar su posición justo al último segundo antes de que dispares. Por eso sacar una sola foto no basta. Tienes que hacer muchas, muchas, muchas fotos para que al final una de ellas sea perfecta (esta técnica la utilizan incluso los profesionales). Cuántas más fotos hagas más fácil será que una de ellas responda a tus expectativas. ¡Ya borrarás las fotos que no te sirvan!

Sé persistente y lleva siempre una cámara encima porque nunca se sabe cuándo se dará una buena ocasión para fotografiar a tus hijos!


Temas: Ser padres

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