Compitiendo desde La Cuna

9 de octubre de 2007 por

GuarderíaMarc Bassets – Nueva York. Corresponsal – Durante un visita reciente a una guardería del Upper West Side, el barrio de Manhattan (Nueva York) situado al oeste del Central Park, una madre preguntó a la directora:

“¿Y para entrar aquí hay un examen?”.

En la visita participaban una decena de padres de niños a punto de cumplir un año o de un poco más de un año. Bebés.

“No, no. Son muy pequeños”, contestó la directora.

La inquietud de la madre puede parecer extravagante. Pero era justificada. Niños de cinco años deben superar un test antes de entrar en muchas guarderías de Manhattan. A los más pequeños no se les exige tanto. Pero casi.

En Nueva York escasean las plazas de guardería para niños desde un año y medio hasta que empiezan la escuela primaria, a los seis o siete años.

En los últimos años la ciudad ha vivido una explosión demográfica, un baby boom atribuible sobre todo a las familias blancas de clase alta y clase media alta.

En barrios como el Upper West Side o, al otro lado del Central Park, el selecto Upper East Side, la imagen de una multitud de carritos empujados por los progenitores el fin de semana, y por las nannies los días laborables, se ha hecho habitual.

¿El problema? Hay demasiados niños para tan pocas plazas de guardería. La competencia es feroz. Hasta los cinco años, no hay guarderías públicas en Manhattan. Los padres llegan a pagar en torno a 2.000 dólares al mes, más de 1.400 euros. Las listas de espera alcanzan un año.

Que los niños entren en un centro y no en otro no es baladí. La guardería definirá el estatus social de algunos padres, como hace unos años habría podido definirlo el restaurante en el que conseguían reservar mesa un viernes para cenar o la ubicación y el precio del apartamento.

Si se hace caso de Victoria Goldman, autora de una guía de guarderías de Manhattan, la guardería también repercute en el futuro académico del niño. En la guía hay una sección donde consta en qué escuelas han proseguido los estudios los graduados – para usar las palabras de la autora- de cada guardería.

El complejo proceso de admisión acaba con los nervios de muchos progenitores. Por eso, proliferan las empresas que asesoran a los padres durante este proceso. A veces se prolonga hasta un año y medio, e incluye cartas de presentación y entrevistas con los padres y los hijos.

Estas asesorías cobran entre 3.500 y 10.000 dólares por el servicio (entre 2.400 y 7.400 euros).

Manhattan Private School Advisors es una de las asesorías de referencia. El contestador automático ya avisa de que “los años 2008 y 2009 son los más competitivos de la historia”. La página web revela que es más fácil entrar en la elitista Universidad de Harvard que en los kindergartens más solicitados de Nueva York.

Otra asesoría de referencia es Smart City Kids. “Nosotros no encontramos los sitios para nuestros clientes llamando a las escuelas. Lo que hacemos es apoyar a los padres durante todo el proceso, que tengan a alguien con quien hablar”, explica Patti Wollman, una mujer con amplia experiencia educativa que asesora a las familias en Smart City Kids.

Según Wollman, el criterio para aceptar a un candidato es, por ejemplo, que haya un equilibrio en las aulas entre sexos y grupos étnicos. Wollman dice que hay suficientes plazas, pero que unas pocas guarderías, las más famosas, atraen a muchos padres. Las solicitudes suelen presentarse en septiembre del año anterior al inicio del curso.

Hasta los cinco años, cuando el niño entra en el nivel llamado de kindergarten,ninguna guardería exige un examen. “Los exámenes no ponen a prueba los conocimientos, sino las habilidades innatas – dice Wollman-. Dicho esto, creo que ni son necesarios ni son precisos. A esta edad un niño crece muy rápido. En dos semanas puede cambiar”.

Algunas guarderías han llegado a recibir DVD con imágenes del niño candidato demostrando sus habilidades y currículos donde constan sus talentos.

“No pienso mirarme el DVD, y si veo un currículum, les pongo una cruz a los padres”, dijo hace unos meses Gabrielle Rowe, directora de la Mandell School, al diario The New York Sun.

En la citada guardería del Upper West Side se lo toman con calma. Los niños aún son pequeños para hacer exámenes. En todo caso, aquí les prepararán. La directora explica que cada año se organizan “talleres para el kindergarten”.”Es muy competitivo”, dice.

Mejor llegar entrenados el día de la primera selectividad.

Conseguir plaza por enchufe

Existen casos casi legendarios en el mundillo de la educación preescolar neoyorquina. Como el de Jack B. Grubman, un analista estrella en una filial del banco Citigroup. Grubman, padre de gemelos, pidió a finales de 1999 al jefe de Citigroup, Sanford I. Weill, que moviese hilos para que sus hijos entrasen en la exclusiva guardería Y de la calle 92, frecuentada, entre otros, por los hijos de Woody Allen. Weill movió los hilos pertinentes. Los pequeños Grubman – un niño y una niña- entraron en Y. Paralelamente, Citigroup hizo un donativo filantrópico de un millón de dólares a la institución a la que pertenece la guardería. El escándalo aún resuena.

Temas: Educación infantil, Guarderías

Comentarios 3 comentarios
  1. me gustaria tener mas informacion acerca de las guarderias comentdas en nueva york soy educadora directora actualmente con 25 años de servicio y me interesa conocer y saber mas de esta forma de guarderias para los bebes neoyorkinos
    gracias

    LAYALA — 20 de marzo de 2008 @ 5:46 am
  2. Es muy interesante esto que comentais en este artículo. Nosotros hemos abierto un servicio de canguros a horas en Reus un pueblecito al lado de NY, por ahora no tenemos estos problemas de que tengamos de pedir cv para los bebes, pero lo que si que es cierto que el babyboom tambien se hace notar por aqui y los ayuntamietos a las escuelas privadas no nos ayudan en nada solo nos ponemos impediemtos. Pero no estaría demás que aquí también pusieramos un gabinete de asesoramiento para los padres, pues hoy en día con el tiempo de crisis muchos padres ponen a sus hijos en las guarderias municipales sin importarles los valores humanos que puedan aprender los peques y que será muy importante para su futuro, nada más miran la parte económica. A veces es mejor pagar un poquito más y que los niños aprendan valores como la amistad, el amor, el saber jugar y saber compartir etc. pues lo cierto es que los niños de hoy son el futuro de mañana.

    calutxa — 12 de enero de 2009 @ 14:12 pm
  3. En el comentario me expresado mal, quería decir que hemos abierto un nuevo centro de ocio infantil situado en Reus un pueblecito comparado con NY. Estamos en la provincia de Tarragona en Catalunya.

    calutxa — 12 de enero de 2009 @ 14:15 pm
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