Cómo prevenir los golpes de calor en los bebés y niños
Cualquier persona está expuesta a sufrir golpes de calor, sin embargo, los menores de seis años y los bebés recién nacidos tienen mayor riesgo de padecerlos debido a que son más propensos a sufrir cambios de temperatura.
Un golpe de calor se produce cuando el cuerpo es incapaz de regular su propia temperatura por una exposición continua y excesiva al sol y sin una suficiente hidratación. Esta alteración térmica puede tener consecuencias metabólicas e importantes problemas de salud cuando las personas son vulnerables.
Por eso, durante el verano es importante proteger y prevenir a los bebés y niños de un golpe de calor, aplicando los cuidados necesarios para favorecer el enfriamiento del cuerpo y asegurar una óptima hidratación.
Para prevenir un golpe de calor en tu hijo sigue algunas recomendaciones:
-Evitar la exposición al sol sin protección
La exposición al sol continuada multiplica las posibilidades de que tu hijo padezca un golpe de calor. Lo más recomendable es que paulatinamente lo expongas a una temperatura no muy elevada. Por ejemplo, si vas a la playa, el primer día puedes exponer a tu bebé al sol durante cinco o diez minutos nada más. Al día siguiente unos de diez a quince minutos y así sucesivamente.
- Guardar reposo
Evita que tu hijo haga ejercicio durante las horas de más calor. En caso de que estés de viaje, trata de descansar a la sombra y en lugares frescos y ventilados.
- Proteger la cabeza del sol
Procura que llevar siempre una sombrilla o ponerle a tu hijo un gorrito que le permita transpirar. Aprovecha para cuidar la piel del bebé y no olvides aplicarle un protector solar.
- Dentro de casa
Es conveniente que en las horas de más calor cierres las ventanas que están expuestas al sol y durante la noche las abras para ventilar la casa. Siempre hay que mantener las ventanas cerradas si la temperatura exterior es mayor de la que se tiene dentro de casa.
-Una ducha
Dale una ducha a tu bebé con agua fresca o mójale la cara y las manos para que se sienta más fresco. En momentos de mucho calor, una ducha es lo mejor para refrescar.
-Hidratación
No olvides darle a tu hijo agua, zumos, fruta, verduras y alimentos que tengan gran contenido de agua. La alimentación es vital para regular la temperatura del cuerpo.
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