Cómo decir la verdad sobre los Reyes Magos

18 de diciembre de 2008 por

La cabalgata de los Reyes Magos, las carrozas, los caramelos, la música…. la carta a los Reyes Magos ya ha llegado a su destino y los nervios están a flor de piel. Los niños se preguntan, “¿Se acordarán de todo lo que he pedido?, ¿Habré sido suficientemente bueno?”

Llega el momento de preparar la leche y los polvorones para los Reyes y un cubo de agua para los camellos, ponemos los zapatos y a esperar… ¡hay que acostarse pronto!. ¡Esta noche llegan los Reyes Magos!.

¿Quién no se ilusiona al ver las caras de inocencia y de ilusión de los niños cuando van a las cabalgatas o esperan impacientes a los Reyes Magos?. ¿Y ese manojo de nervios que les impide dormir y que les hace ver a los Reyes Magos entrar por la habitación a traerles los regalos?. La ilusión y la magia viven en los niños y, en cierto modo, también en los mayores. Esa noche dormiremos poco, seguro que los niños nos van a visitar varias veces preguntándonos si ya han llegado los Reyes Magos.

Lamentablemente la magia y la ilusión no duran mucho tiempo. Hay muchas circunstancias que hacen que el niño tarde o temprano descubra que los Reyes Magos no existen y que su lugar lo ocupan sus padres.

El mundo de la fantasía infantil

Cuando los niños juegan utilizan toda su imaginación y fantasía. Crean historias y personajes de mundos imaginarios aunque muy reales para ellos. Pensemos que los niños creen en las hadas, los monstruos, los gnomos, otros seres fantásticos…y no sólo en los Reyes Magos.

Dependiendo de la edad la comprensión de aquello que le rodea va cambiando. De 1 a 4 años los niños ven las cosas tangibles como los camellos e incluso a los Reyes Magos como personas reales. Todavía no están preparados para comprender conceptos abstractos.

De los 4 a 6 años, los niños pueden comenzar a preguntarse si los Reyes Magos son reales. Pero no es hasta la franja de edad entre los 6 a 8 años cuando empiezan a estar preparados para comprender que los Reyes Magos son reales, pero no en un sentido estricto. Su capacidad de pensamiento abstracto comienza a desarrollarse a partir de esta edad y continúa hasta los 14 años.

Si disponer de una buena imaginación en todas las edades es muy importante, aún lo es más en los niños. El juego es la pieza clave del desarrollo cognitivo infantil y los niños comprenden el mundo que les rodea a través de él. Por eso los padres deben utilizar la fantasía para fomentar el pensamiento crítico e independiente del niño y ante las preguntas de los niños sobre los Reyes Magos, los padres deben devolverles las preguntas, para que sean ellos los que utilizando su imaginación den la respuesta.

¿Cuándo y cómo decírselo?

Aunque hay muchos niños que lo descubren con 7 años, la franja de edad más habitual es entre los 8 y 11 años. Hoy en día no es habitual encontrar niños con 11 años que no sepan quiénes son los Reyes Magos, lo que significaría haber sorteado a los compañeros del colegio, pero si fuera el caso, entonces sería conveniente decírselo.

Lo más aconsejable es prever esta situación y estar al lado del niño para darle una explicación adecuada a sus necesidades, sin que sea demasiado extensa, y acorde a las creencias, valores y tradiciones que se quieran enseñar y transmitir al niño.

El momento en que vamos a tener que tratar el tema es impredecible, aunque la Navidad quizá no sea el momento ideal, pues de esta manera se podrá explicar al niño la importancia que tienen las tradiciones religiosas y culturales antes de que lleguen estas fechas tan cargadas de significado.

Una vez descubierto el secreto es muy importante hacer sentir al niño responsable de lo que acaba de saber, sobre todo cuando en la familia haya otros hermanos más pequeños, familiares o vecinos que no lo sepan. Hemos de tratar de transmitirle lo importante que es que guarde el secreto y hacerle sentir que ya es un poco más mayor.

¿Le afectará descubrir que no le hemos dicho la verdad?

Muchos padres se preocupan porque piensan que los niños se sentirán engañados por haberles ocultado la verdad durante todo este tiempo. Sin embargo, no existe ninguna investigación que haya demostrado que mantener el secreto a los niños resulte perjudicial para su desarrollo.

Al fin y al cabo tampoco debemos dramatizar, los niños se muestran fuertes como respuesta a situaciones de daño o desilusión, si bien al descubrirlo seguramente sentirán pena y dependerá de nuestra capacidad para hacerles comprender. Tengamos en cuenta que hay miles de personajes imaginarios en la mente del niño que tampoco existen y cuando lo descubren no dramatizan sobre el tema.

¿Cómo transmitir el mensaje adecuado sobre los Reyes Magos?

Lo ideal es transmitir al niño los valores asociados a las figuras de los Reyes Magos y no hacerle creer que son personas de verdad. Pero sobre todo, es importante abandonar la idea de que a los niños buenos les traen más regalos que a los malos, pues esta idea sí que se puede hacer daño a los niños, que empezarán a preocuparse por la cantidad de regalos que han recibido.

Sería mejor decirles que los padres de alguna forma ayudan a los Reyes Magos a comprar los regalos y que si quieren podemos ayudar a los Reyes a comprar los juguetes de otros niños porque sus padres no pueden ayudar. De esta manera, les enseñamos el valor de dar y de la generosidad y evitamos el consumismo.

Fuente: http://www.educakids.com

Temas: Educación de los niños, Maternidad, Navidad, Niños, Paternidad, Ser padres

Comentarios 4 comentarios
  1. yo tengo 12 años yse k mis padres son los reyes magos
    ¿como se lo digo?
    porfa ayuda es muy fustrante
    ante todo muchas gracias

    ivan — 5 de enero de 2010 @ 23:28 pm
  2. Aquí os dejo una narración preciosa, que nos puede ayudar para dar ese paso, no es mía, y no se cual es la fuente paro es un gran trabajo

    Los Reyes Magos son verdad?

    Apenas su padre se había sentado al llegar a casa, dispuesto a escucharle como todos los días lo que su hija le contaba de sus actividades en el colegio, cuando ésta en voz algo baja, como con miedo, le dijo:
    - ¿Papa?
    - Sí, hija, cuéntame
    - Oye, quiero… que me digas la verdad
    - Claro, hija. Siempre te la digo -respondió el padre un poco sorprendido
    - Es que… -titubeó Blanca
    - Dime, hija, dime.
    - Papá, ¿existen los Reyes Magos?

    El padre de Blanca se quedó mudo, miró a su mujer, intentando descubrir el origen de aquella pregunta, pero sólo pudo ver un rostro tan sorprendido como el suyo que le miraba igualmente.

    - Las niñas dicen que son los padres. ¿Es verdad?
    La nueva pregunta de Blanca le obligó a volver la mirada hacia la niña y tragando saliva le dijo:

    - ¿Y tú qué crees, hija?
    - Yo no se, papá: que sí y que no. Por un lado me parece que sí que existen porque tú no me engañas; pero, como las niñas dicen eso.
    - Mira, hija, efectivamente son los padres los que ponen los regalos pero…
    - ¿Entonces es verdad? -cortó la niña con los ojos humedecidos-. ¡Me habéis engañado!
    - No, mira, nunca te hemos engañado porque los Reyes Magos sí que existen -respondió el padre cogiendo con sus dos manos la cara de Blanca .
    - Entonces no lo entiendo. papá.
    - Siéntate, Blanquita, y escucha esta historia que te voy a contar porque ya ha llegado la hora de que puedas comprenderla -dijo el padre, mientras señalaba con la mano el asiento a su lado.

    Blanca se sentó entre sus padres ansiosa de escuchar cualquier cosa que le sacase de su duda, y su padre se dispuso a narrar lo que para él debió de ser la verdadera historia de los Reyes Magos:

    - Cuando el Niño Jesus nació, tres Reyes que venían de Oriente guiados por una gran estrella se acercaron al Portal para adorarle. Le llevaron regalos en prueba de amor y respeto, y el Niño se puso tan contento y parecía tan feliz que el más anciano de los Reyes, Melchor, dijo:
    - ¡Es maravilloso ver tan feliz a un niño! Deberíamos llevar regalos a todos los niños del mundo y ver lo felices que serían.
    - ¡Oh, sí! -exclamó Gaspar-. Es una buena idea, pero es muy difícil de hacer. No seremos capaces de poder llevar regalos a tantos millones de niños como hay en el mundo.
    Baltasar, el tercero de los Reyes, que estaba escuchando a sus dos compañeros con cara de alegría, comentó:
    - Es verdad que sería fantástico, pero Gaspar tiene razón y, aunque somos magos, ya somos ancianos y nos resultaría muy difícil poder recorrer el mundo entero entregando regalos a todos los niños. Pero sería tan bonito.

    Los tres Reyes se pusieron muy tristes al pensar que no podrían realizar su deseo. Y el Niño Jesús, que desde su pobre cunita parecía escucharles muy atento, sonrió y la voz de Dios se escuchó en el Portal:

    - Sois muy buenos, queridos Reyes Magos, y os agradezco vuestros regalos. Voy a ayudaros a realizar vuestro hermoso deseo. Decidme:
    ¿Qué necesitáis para poder llevar regalos a todos los niños?
    - ¡Oh, Señor! -dijeron los tres Reyes postrándose de rodillas.
    Necesitaríamos millones y millones de pajes, casi uno para cada niño que pudieran llevar al mismo tiempo a cada casa nuestros regalos,
    pero. no podemos tener tantos pajes., no existen tantos.
    - No os preocupéis por eso -dijo Dios-. Yo os voy a dar, no uno sino dos pajes para cada niño que hay en el mundo.
    - ¡Sería fantástico! Pero, ¿cómo es posible? -dijeron a la vez los tres Reyes Magos con cara de sorpresa y admiración.
    - Decidme, ¿no es verdad que los pajes que os gustaría tener deben querer mucho a los niños? -preguntó Dios.
    - Sí, claro, eso es fundamental – asistieron los tres Reyes.
    - Y, ¿verdad que esos pajes deberían conocer muy bien los deseos de los niños?
    - Sí, sí. Eso es lo que exigiríamos a un paje -respondieron cada vez más entusiasmados los tres.
    - Pues decidme, queridos Reyes: ¿hay alguien que quiera más a los niños y los conozca mejor que sus propios padres?
    Los tres Reyes se miraron asintiendo y empezando a comprender lo que Dios estaba planeando, cuando la voz de nuevo se volvió a oír:
    - Puesto que así lo habéis querido y para que en nombre de los Tres Reyes Magos de Oriente todos los niños del mundo reciban algunos regalos, YO, ordeno que en Navidad, conmemorando estos momentos, todos los padres se conviertan en vuestros pajes, y que en vuestro nombre, y de vuestra parte regalen a sus hijos los regalos que deseen. También ordeno que, mientras los niños sean pequeños, la entrega de regalos se haga como si la hicieran los propios Reyes Magos. Pero cuando los niños sean suficientemente mayores para entender esto, los padres les contarán esta historia y a partir de entonces, en todas las Navidades, los niños harán también regalos a sus padres en prueba de cariño. Y, alrededor del Belén, recordarán que gracias a los Tres Reyes Magos todos son más felices.

    Cuando el padre de Blanca hubo terminado de contar esta historia, la niña se levantó y dando un beso a sus padres dijo:
    - Ahora sí que lo entiendo todo papá.. Y estoy muy contenta de saber que me queréis y que no me habéis engañado.

    Y corriendo, se dirigió a su cuarto, regresando con su hucha en la mano mientras decía:
    - No sé si tendré bastante para compraros algún regalo, pero para el año que viene ya guardaré más dinero.

    Y todos se abrazaron mientras, a buen seguro, desde el Cielo, tres Reyes Magos contemplaban la escena tremendamente satisfechos.

    Julio Cesar — 27 de agosto de 2011 @ 20:55 pm
  3. Hola, tengo 10 años, ya no creo en los reyes magos porque me lo han dicho mis amigos, lo he visto en paginas, mis papas se sorprenden cuando menciono regalos caros, todos los adultos se portan raros cuando hablo de los reyes y los grandes regalos que pido, tambien una vez no me porte nada bien y ese dia fue un dia despues del dia de reyes y mi mama me dijo:- los reyes magos se llevaran tus regalos…-. y al dia siguiente no estaban… Y mil cosas mas… pero mis padres no me han dicho que no existen, ¿Como les digo que ya se que no existen?
    Respondanme lo mas pronto posible.. Graciaas.!!

    Abraham — 16 de diciembre de 2011 @ 21:52 pm
  4. Hola Abraham:

    Solo dile a tus papás que les agradeces mucho por todos estos años que han cuidado tu inocencia y esa ilusión que tienen todos los niños en estas fechas, cuentales porque te enteraste y dales un abrazo, cuando seas grande agradeceras mucho más por tantos regalos que tuviste cada 6 de enero y prometeles que no se lo dirás a otros para de igual manera cuidar esa ilusión que tienen.
    También pregunta si pueden darte un regalo y a lo mejor hasta te invitan a ir con ellos a escogerlo, cuida siempre de que no sea algo que cueste muchísimo dinero pues la economía en estos tiempos esta muy dificil y si no se paciente y espera a ver si te regalan algo.

    A los padres nos queda la satisfacción de haberles dado unos momentos de felicidad y de ilusión a nuestros hijos y siempre queda en nuestra mente las caritas de felicidad de nuestros hijos al ver sus juguetes el 6 de enero.

    Te mando un beso, y ojalá lo hagas hoy mismo.

    lucy sanchez — 5 de enero de 2012 @ 17:20 pm
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