Cambios digestivos del recién nacido
Después del nacimiento, todos los organismos necesitan experimentar un proceso de cambio para adaptarse al nuevo mundo. A nivel digestivo, esa adaptación es notoria e importante debido al drástico cambio de alimentación: el recién nacido pasa de una alimentación continua a la alimentación con leche materna o artificial.
Esta transición genera síntomas aparentemente irregulares en el funcionamiento digestivo del bebé, pero es normal que se evidencien determinadas señales de adaptación y cambio, lo importante es que la madre no se alarme y esté informada de lo que puede padecer su hijo en esos primeros días para ayudarle a evolucionar y a normalizar su organismo.
Es muy frecuente que en sus primeros días los bebés sufran de regurgitaciones. Las regurgitaciones son salidas de pequeñas cantidades de alimento por la boca inmediatamente después de haberlo ingerido. No hay que confundirlas con el vómito, pues en el vómito el alimento sale con fuerza desde el estómago.
Las regurgitaciones van pasando con el tiempo y se producen por el reflujo gastroesofágico que presentan los recién nacidos debido a la falta de madurez del esfínter que separa el esófago del estómago. Una buena señal de que es un síntoma pasajero, es que la madre note que el bebé está ganado peso.
Los cólicos son muy comunes en las primeras etapas de vida del bebé. Se producen porque el bebé traga aire en el momento de succionar la leche, por eso esta molestia es llamada el cólico del lactante. Otra de las causas es la presencia excesiva de gas a nivel intestinal. Para favorecer la expulsión de los gases se aconseja mantener al bebé incorporado después de comer además de darle suaves masajes en la espalda o en la zona abdominal.
Los cólicos aparecen aproximadamente a los quince días después del nacimiento y tienden a desaparecen alrededor de los tres meses.
La primera deposición del recién nacido es llamada por los médicos el meconio y está compuesta por líquido amniótico, moco, bilis y células que se han desprendido del tubo digestivo. Por lo general su color es negro verde y su expulsión la realiza el bebé dentro de las 24 horas después del nacimiento. Si se posterga después de 48 puede ser un signo de aviso de algún problema, por lo que hay que acudir de forma rápida al pediatra.
El bebé puede durar hasta tres días expulsando el meconio, después de este tiempo las evacuaciones toman un color amarillo y su consistencia será semilíquida si el bebé se alimenta de leche materna o será más densa si bebe leche con fórmula artificial.
Con respecto a la frecuencia de las deposiciones, estas oscilan aproximadamente entre 1 a 5 veces al día, sin embargo dependerán igualmente del alimento pues con la leche materna los bebés suelen defecar después de cada toma, en cambio con la leche artificial la digestión es más lenta. En caso de estreñimiento se debe avisar al pediatra para que investigue las causas y adapte la dieta que más le convenga.
Durante la primera semana vida, los bebés sufren una disminución de peso debido a que eliminan el exceso de líquido que puedan tener en el organismo. Por eso se recomienda pesar al bebé cada siete días ya que después de la primera semana comienza a recobrar el peso perdido. La ganancia es aproximadamente de 200 gramos a la semana.
Otro de los cambios que manifiesta el sistema digestivo del bebé durante sus primeros días de vida es la ictericia fisiológica, y se le llama así al color amarillento que presenta la piel, los ojos y las membranas del bebé. Esa ictericia es consecuencia de la falta de madurez del hígado pero poco a poco desaparece.
Si la ictericia se evidencia antes de las 48 horas de vida o después de quince días del nacimiento es necesario que se visite al pediatra.
