Bebés: De la cuna a la cama
Empezar a dormir en una cama es un paso muy importante para cualquier bebé, ya que supone hacerlo como un “adulto”. Lo normal es cambiar hacia los 2 años, ya que a partir de esta edad se mueve demasiado y es muy grande para estar cómodo en una cuna.
¿Cuándo es el mejor momento?
En torno a los 2 años es el momento perfecto para iniciar el cambio de la cuna a la cama. Tu hijo ya es muy grande para estar cómodo en la cuna en la que dormía hasta ahora, además de que puede ser peligroso, ya que domina mucho mejor su movilidad y puede intentar salirse de ella o meter algún brazo o pierna entre los barrotes.
Empieza una época tranquila, sin cambios a la vista. No es recomendable hacerlo con la llegada de un nuevo hermanito, ya que puede acentuar sus celos y hacerle creer que le echan de su cuna porque quieren más al “nuevo”.
Consejos
A algunos niños la transición no les cuesta nada, sobre todo si tienen hermanos mayores y lo ven como una forma de imitarle. Se sienten estimulados ante el reto y no les importa.
Sin embargo, otros se resisten a salir de la cuna. Eso es una reacción muy normal, puesto que fue en la cuna donde aprendió a conciliar el sueño, donde se siente protegido, arropado, y más seguro.
Lo primero es que se acostumbre a dormir solo. Si la cuna estaba en vuestra habitación, no le cambies a una cama hasta que se adapte a dormir en otra habitación solo.
Ve gradualmente. Puedes empezar por ponerle a dormir la siesta en su nueva cama. Una vez que se acostumbre, probar toda la noche entera.
Explícale por qué tiene que cambiar a su cama. Aunque creas que no te entiende bien, los niños son capaces en seguida de aceptar explicaciones sencillas: “te has hecho grande, tienes que dormir en una cama como los papás,…”.
Si dormía con un muñeco, sigue poniéndoselo a su lado, le hará sentir seguro y se le hará menos raro.
No permitas que se quede dormido en otro sitio (la cuna, el sofá, tu cama); eso le desorientará y querrá volver a donde se durmió.
Cuenta con su opinión a la hora de elegir la cama y las sábanas. Si se siente a gusto en ellas, dormirá más tranquilamente.
¿Qué cama es mejor?
Es importante la elección de la cama y del colchón. Ambos deben adecuarse al tamaño del niño y ser seguros. Son recomendables las camas nido que pueden alargarse según el niño crezca.
También es conveniente que, al menos al principio, la cama cuente con una pequeña barandilla en uno de los lados (los dos si no está apoyada en la pared) para evitar que el niño se caiga, ya que al principio no estará acostumbrado a dormir sin las barreras de protección de la cuna. Puedes encontrar productos de descanso para decorar la habitación de tu bebé o encontrar productos infantiles que necesites.
También le costará auparse hasta la cama. Ésta no debe ser demasiado alta y se puede incluso comprar con una pequeña escalerilla que le ayude a llegar hasta ella. Si ponemos en la cama de la habitación un colchón duro y firme, el pequeño podrá apoyarse mejor y subir y bajar a su antojo.
Temas: Bebés, Desarrollo del bebé, Dormir
